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¿Como se origino la vida en la tierra?


Tras las pruebas de detonación, el contenedor de acero resultó destruido por las enormes ondas de choque. Sin embargo, el bote en el centro que contenía los microorganismos entre dos láminas de piedra permaneció intacto. © Fraunhofer EMI
¿Llegó la vida desde el espacio? En lugar de desarrollarse aquí, ¿pudieron las primeras formas de vida llegar catapultadas a la Tierra a bordo de un pedazo de roca desde el espacio exterior? Las investigaciones demuestran que los microbios son capaces de sobrevivir a esta clase de viajes.
En el momento en que se menciona a formas de vida de otros planetas, en seguida nos vienen a la mente imágenes de marcianos verdes, criaturas como ET  o como los Klingons, sin duda provocadas por la gran influencia de la industria cinematográfica. Estos seres viajan por el espacio a bordo de OVNIS empeñados en conquistar la Tierra. Hace mucho, mucho tiempo, algo parecido pudo perfectamente haber sucedido: los ‘OVNIS’ podrían haber sido pedazos de roca desgajados de su planeta cuando este fue golpeado por un meteorito, y sus ‘tripulantes’ podrían haber sido microbios.
Estas son las suposiciones en las que se basa la hipótesis de la panspermia. Sin embargo, asumiendo que existan microbios en otros planetas, en Marte por ejemplo, ¿serían estos seres capaces de soportar la presión que se alcanza cuando un meteorito impacta sobre un planeta y catapulta su rocoso OVNI al espacio? (Hablamos de una presión 400.000 veces mayor que la existente en la atmósfera terrestre).
Investigadores del Instituto Fraunhofer para Dinámica de Alta Velocidad, y del Instituto Ernst-Mach (EMI) se han lanzado a investigar esta cuestión por primera vez de forma sistemática: “Simulamos las ondas de choque que se forman cuando un meteorito impacta en Marte”, comenta el Dr. Ulrich Hornemann, que está a cargo de los experimentos en el EMI. “Para hacer esto, hacemos detonar un cilindro explosivo que acelera a una chapa de metal. Esta chapa de metal impacta entonces contra una cánula de acero que contiene dos delgadas láminas de piedra, entre las cuales existe una fina capa de microbios”.
Cuando la chapa de metal impacta contra el contenedor, se genera una onda de choque que pasa a través de las láminas de piedra y de la capa de microbios. Lo asombroso es que incluso a presiones de 400.000 atmósferas, una diez milésima parte de los microbios sobrevive al impacto de la chapa de metal; la principal razón para su supervivencia radica en que la enorme e inhóspita presión solo dura una fracción de segundo, justo lo mismo que el impacto de un meteorito.
Como las rocas que se fracturan a causa de los meteoritos suelen tener pequeñas grietas y hendiduras, los expertos han investigado la posibilidad de que estas rocas porosas pudieran actuar como ‘OVNIS’. El resultado: los microorganismos también pueden sobrevivir así. Y las pequeñas fisuras suponen además una ventaja para los diminutos organismos, aportándoles protección durante el viaje por el espacio contra la radiación ultravioleta, el viento solar y el gélido frío, lo cual incrementa sus posibilidades de supervivencia, tal y como los socios en este proyecto del EMI han descubierto en el Centro Aerospacial de Alemania (DLR). “Es, por tanto, posible”, comenta Hornemann, “que la vida en la Tierra haya llegado desde otros planetas”.
Fuente: Fraunhofer-Gesellschaft

¿Cuál es el destino de la Tierra?


Aunque sobrevivimos a los próximos 90 años de sequía que se avecinan y a las desconocidas consecuencias finales del cambio climático, e incluso si los trabajos en investigación anti-envejecimiento terminan siendo un éxito y podemos quedarnos aquí durante unos cuantos miles de millones de años más, al final todos terminaremos tostados.

Pues si, el sol se hinchará y entrará en fase de gigante roja, tras lo cual y casi con toda seguridad, engullirá a la Tierra. El planeta se vaporizará.

Existe una escapatoria natural, hay una pequeña posibilidad (de aproximadamente una entre 100.000) de que durante este proceso de hinchado el sol pierda la suficiente masa como para que su “abrazo” gravitatorio libere a nuestro planeta. Entonces terminaríamos perdidos en el espacio, la Tierra sería un planeta sin estrella vagando en una noche fría, oscura y finalmente perpetua. De modo que todos nos congelaríamos.

Existen un par de ideas brillantes para evitar que la especie humana se extinga, asumiendo que en el futuro quede alguien para ejecutar estos planes. Simplemente, podríamos mudarnos a Marte o más allá, una vez que desarrollemos la tecnología precisa. O podríamos, al menos teóricamente, atrapar un asteroide en algún lugar y emplear su gravedad para ir moviéndonos gradualmente a órbitas más y más alejadas del sol, de modo que simplemente quedemos fuera del límite de la sartén.

Oh ¿y qué pasa con la luna? En el futuro distante la consideraremos parte de la historia antigua. Según todos los cálculos se desintegrará antes de que nos vaporicemos.

Mientras tanto, y en relación con otras posibilidades remotas, conviene leer: 10 formas de destruir la Tierra.

Traducido de What is the Fate of Earth?